A lo largo de tan sólo un día, todos atravesamos por momentos de alegrías, preocupaciones, tristezas, ilusiones, frustraciones… somos capaces de sentir infinidad de emociones y de actuar con y por ellas. No somos seres planos, estancos… somos dinámicos, son los altibajos los que nos definen como personas y nos permiten actuar en el mundo. Por eso, comprender y saber gestionar nuestras emociones y las de nuestro equipo, de la manera correcta, es fundamental para conseguir alcanzar nuestros objetivos. Es importante no perder de vista este plano emocional y saber interpretarlo, puede ser la llave que necesitábamos.
No existen emociones buenas o malas, toda emoción es un mensaje y contiene información valiosa que, si desciframos de manera efectiva será clave para lograr nuestras metas como equipo.
Las emociones nos ofrecen pistas sobre problemas u oportunidades en nuestro negocio, y cada emoción nos ofrece una acción para superarlos o para aprovecharlos y mantener el equilibrio.
Sentir es crucial para nuestra evolución personal. Comprender lo que sienten otros es crucial para la evolución de nuestro negocio. De lo contrario, si no desciframos con éxito esos mensajes o simplemente no los escuchamos, supone avanzar a ciegas, lo que puede causar problemas e impedirnos llegar a objetivos.
Las emociones no solo «aparecen» sin más. Podemos crear emociones, podemos generar emociones en el equipo, en situaciones concretas, todos nosotros tenemos la capacidad de ser diseñadores de emociones. Liderar un equipo consiste en, con diferentes métodos, diseñar emociones en nuestros colaboradores que los hagan sentir valiosos, útiles, partícipes… consiste en crear intrategia.
Esta arquitectura de diseño emocional se basa en la capacidad de las personas de tomar control de nuestras emociones. Es una capacidad innata del ser humano ¿Por qué no aprovecharla?
Si, por ejemplo, necesitamos comentar algo a algún colaborador, antes debemos reflexionar sobre que queremos conseguir con dicha conversación, no dejarnos llevar, no improvisar, si no establecer un plan y con el diseñar la emoción adecuada que nos permita alcanzar esa meta.
Si nuestro objetivo con la conversación es comentarle ciertas carencias o ciertos errores que queremos que corrija o mejore, entonces debemos conectar con su compromiso con la empresa, en vez de dejarnos llevar hacia emociones de desconfianza o rechazo.
Es importante trabajar en nuestra arquitectura emocional para diseñar estructuras robustas sobre las que se sustenten nuestras metas, estructuras como el compromiso, el respeto… son esenciales a la hora de liderar equipos. En Intrategia creemos en la arquitectura emocional, en crear un negocio desde dentro que se materialice en el exterior, en educar líderes que sean capaces de acompañar a otros, además de a sí mismos, eso es Intrategia

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